lunes, 30 de enero de 2017

Las iniciales

El armario donde acababa de encerrar a su muñeca era herencia familiar. Perteneció a su abuela, y antes a su bisabuela y así había pasado de madres a hijas. Un armario de caoba, de puertas labradas y patas torneadas, para guardar el ajuar. Ropa bordada en largas tardes de invierno al abrigo de un brasero y una mesa camilla. Con caligrafía inglesa, ribeteaba decenas de veces dos iniciales. La D y la R. Desidia y Resignación, Dolor y Rencor. Y allí, entre toallas y sábanas, junto a bolitas de naftalina y ramitas de lavanda, escondía a su muñeca hasta la hora de acostarse. Entonces la rescataba, la abrazaba y lloraba.  


lunes, 23 de enero de 2017

Un mal sueño

"Para implorarle que vuelva a casa, que se lleve todo lo que aquí dejo. Necesito hacerlo porque si no me volveré loca. Nuestras sábanas huelen a él, da igual cuánto las lave. Cuando limpio de vaho del espejo del baño, allí está, abrazándome por la espalda mientras me besa el cuello. Cada vez que me tumbo en el sofá sus manos masajean mis pies hasta mis muslos. Y en la cocina, se oye su risa mientras huele a café recién hecho. Necesito que alguien despeje esta casa, mamá por favor…”

El teléfono me despierta …alguien desde el otro lado dice que Eduardo ha sufrido un accidente.

miércoles, 11 de enero de 2017

A mi amigo

El 8, es mi número favorito...nací un día 8 del 68...y siempre juego todo al 8.
Pues mierda de número y mierda de día. ..mi abuela falleció ese día... y hoy, una de las mejores personas que he conocido nunca.
Pedro, con 49 años recién cumplidos el 22 de diciembre, y habiendo superado ya un cáncer hace más de quince. Esta vez el mal ha podido con él. 
Aunque éramos compañeros de instituto empezamos a relacionarnos a los 40, a raíz de una cena de antiguos compañeros... nos hicimos muy amigos, era mi informático de cabecera y siempre que lo necesitaba allí estaba, a veces por control remoto me solucionaba los problemas del portátil que compramos juntos y se emperró en que fuera Toshiba... le encantaba comer y beber... y las mujeres por supuesto... y nos decía las burradas más casposas pero con tal gracia que lo tenías que querer... ya siendo tan mayores me confesó que anduvo enamoriscao de mí cuando teníamos 18, sobre todo después del viaje fin de curso en Ibiza donde algunas atrevidas hicimos top less... qué tiempos.
La pena es perderlo, pero la rabia de no haber ido a verle estos últimos días de hospital me martiriza. El único consuelo es que ha dejado de sufrir.
Yo te guardaré siempre en el recuerdo, por tu optimismo, tu bondad y por tu sentido del humor.


Descansa en paz, Pedro, Pedrako, mi Drako…

lunes, 9 de enero de 2017

Desde una viga del techo

...que le oprimía las piernas pudo oír algunos gritos. Una nube de polvo flotaba en el ambiente y le impedía respirar con facilidad. Era incapaz de vislumbrar nada a su alrededor. Le ardía la frente y notó que algo caliente y viscoso le corría hacia los ojos. Bocabajo intentó liberarse de lo que le impedía moverse, pero le fue imposible. Sonó un móvil; el suyo. Recordó dónde lo había dejado, sobre el microondas, como siempre que se hallaba cocinando o dándole de comer a... ¡¡¡el niño!!! Estiró un brazo y palpó hacia su derecha. Encontró su cuerpecito tibio e inerte.